21/11/2017

El Madrid cambia el paso

Los blancos golean y se meten en octavos

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El Madrid encontró el norte en Chipre donde se clasificó para los octavos (26 de 26 participaciones), recuperó la sonrisa y la salud tras una goleada estruendosa (0-6), la mayor a domicilio de su historia en la Champions. El flojo APOEL fue la mejor medicina para el campeón de Europa, que cambió el paso en Nicosia. Dejó el toque, Isco se quedó en el banquillo, y recuperó la velocidad y la pegada, aquello que le distinguió muchas veces. La mejoría fue notable, inequívoca, muy significativa de por dónde pueden ir sus tiros. Quizá tenga jugadores más dotados para esto, quizá lo de ayer sea un punto de inflexión. El APOEL, en su peor partido de la primera fase, fue un doctor para el convaleciente al que le sangran las heridas de LaLiga. No sólo despertó el campeón con la terapia de choque en color amarillo. Lo hicieron Benzema y Cristiano, que marcaron cuatro goles justo cuando más cuestionados andaban.

Noventa minutos antes, era complicado atender a las intenciones de Zidane. Cada alineación es un pequeño jeroglífico donde el observador puede perderse. Casemiro e Isco aparecían por el banquillo. Llorente, teórico sustituto del mediocentro, no se vistió. Zizou retrasó a Kroos y la ausencia del centrocampista malagueño abrió el radio de acción de Modric, que se pareció al fantástico jugador que es. Las incorporaciones de Asensio y Lucas Vázquez pretendían abrir más el campo, afilar un equipo que se había ralentizado presa del toque sin profundidad, del fútbol a bajas revoluciones. El cambio fue notorio y el resultado espléndido para el Madrid, que resultó más vertical, tuvo más ritmo y pareció más vivo. Quizá la ausencia de Isco, un jugador de amasar la pelota, fuera circunstancial en la mejoría, pero el campeón recupero su tono imponente, la pegada perdida y el acierto cara a portería, todo eso en lo que parecía anémico.

De pronto, despertó Benzema, marcó Modric su primer gol de la temporada (un año después del último) y Cristiano, participativo, se asoció con criterio, como en la jugada del cuarto gol, un contragolpe prodigioso, de esos que ya no practicaba el Madrid. Por supuesto, la mediocridad del APOEL fue cómplice de todo esto, pero no hace mucho el equipo blanco fracasó en Girona. Un rival terapéutico en un momento de gran debilidad. Eso encontró el Madrid para dejar el diván.

El equipo de Zidane pudo adelantarse en el minuto 2. Cristiano no culminó y Nauzet casi se lesiona tras detener el disparo del portugués. En un suspiro y cuatro pases, el Madrid creó una oportunidad de gol. Fue el prólogo de lo que pasó después, una declaración de intenciones que le sirvió para recordar que el equipo blanco puede tomar otros caminos. Siempre amó el vértigo, la economía de pases, un gol en tres toques no en 20. El Madrid no se anduvo por las ramas. El gol de Modric (minuto 23) incidió en la efectiva propuesta. Fue un golazo, una bolea impecable desde fuera del área que sorprendió a Nauzet. Al acierto del croata se unió la mala praxis de la defensa del APOEL, poco contundente toda la noche.

El Madrid, que ha notado mucho el aporte de Carvajal, ya venía jugando mejor que en el derbi, mejor que en Londres, mejor que en Montilivi y mejor que en el 3-0 a la UD. Los goles llegaron por aplastamiento, como en los viejos tiempos. Kroos dejó solo a Benzema y Karim no falló, su primer gol en Europa desde febrero. Noticia. Después, Nacho marcó en otra jugada muy mal resuelta por la defensa chipriota. Era el segundo tanto tras un córner de la temporada para los blancos. El festival del primer tiempo lo culminaría Benzema, tras otra vertiginosa jugada que inició Casilla en su portería y gestionó muy bien Cristiano, solidario y nada egoísta en el desenlace. 0-4. Y no hace falta decir nada más.

El Madrid encaraba el segundo tiempo sin angustias, crecido. El bálsamo APOEL había sido revitalizante para su confianza. También para la de Cristiano, que utilizó el segundo tiempo para reivindicarse, si es que le hace falta tratándose del máximo goleador del torneo. Primero cabeceó un fantástico centro de Marcelo y después se aprovechó del enésimo fallo en defensa del APOEL para embocar un balón que era más complicado de lo que pudo parecer. Los cambios (Ceballos, Theo y Mayoral) dieron frescura al equipo blanco, que tenía todo el trabajo hecho en la noche en la que despertó el campeón.

 

Fuente: Marca

Link: http://www.marca.com/eventos/marcador/futbol/2017_18/champions/1a_fase/jornada_5/grupo_h/nic_rma/

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