06/11/2017

El Madrid cierra la hemorragia

3 a 0 contra Las Palmas

el-madrid-cierra-la-hemorragia-1509981928.jpg
Compártelo  

El Real Madrid cortó la sangría de malos resultados con una victoria aseada que mantiene sus constantes vitales en LaLiga tal y como empezó la jornada, en una situación delicada, fronteriza con la mala salud. Después de dos derrotas consecutivas, de los peores momentos de la fastuosa era Zidane, el campeón metió en un armario al fantasma de la crisis, al espectro que sale a pasear en el Bernabéu incluso en esta segunda edad de oro del club. Superó a la UD Las Palmas tras dejar atrás un primer tiempo de zozobra e inseguridad, donde se pudo tomar la temperatura a su fiebre alta. En el segundo, su leve mejoría le bastó para soltarse y abandonar convalecencia. Lo hizo con la medicina del acierto, de dos golazos, uno de bandera de Asensio y otro de Isco, tras un contragolpe magistral. Los dos mejores jugadores de la noche junto a Ramos aparecieron para detener la hemorragia.

Durante muchos minutos costó reconocer al equipo que en agosto, en la Supercopa, toreó al Barcelona sin ayuda de la muleta, a base de taconazos. Su proceso de descomposición era un misterio más para la tercera temporada de Stranger Things porque a simple vista el Madrid tiene las mismas intenciones, el mismo plan o similar, los mismos futbolistas, el mismo entrenador. Obviamente, le falta una chica con súper poderes para sacarle de sus angustias, del discreto protocolo con el que afronta sus partidos del Bernabéu.

Primero falla una ocasión clamorosa. Benzema, el jugador que siempre pasa el balón, decidió tirar a portería aunque Asensio estaba para empujarla. Y no era la mejor opción ni para su equipo ni para Karim, que pisa ya sobre ascuas, no sobre el césped. Después, el Madrid deja pasar el tiempo mientras observa cómo crecen las dimensiones de su rival. Las Palmas llegaba a Madrid después de seis derrotas consecutivas y 15 goles encajados en los últimos cuatro partidos del campeonato. Pero el Madrid ahora es el bálsamo de Fierabrás. La pócima que cura todas las dolencias. El Girona había recibido al equipo de Zidane después de sumar cuatro derrotas seguidas en Montilivi...

Sin decir ni pío, ni presionar, sin ideas ni imaginación para abordar una simple jugada de ataque, dando munición al Bernabéu para que los aficionados desenfundaran. Así andaba el Madrid, que se estaba convirtiendo con el paso de los minutos en un ejército de caminantes blancos que perseguían la pelota sin mucho sentido. Por supuesto, sin apenas recuperarla. El balón era un tesoro bien administrado por la UD, que se pudo adelantar gracias a Vitolo, aunque Casilla respondió bien. La iniciativa amarilla, al menos, sirvió para medir a Vallejo, que dio el nivel.

Las dimensiones del socavón donde andaba metido el campeón eran grandes. Cristiano, que había discutido con Kroos en el minuto 5, tampoco estaba para sacar del bache a su equipo. Isco reclamó un penalti (por mano de Ximo) que no fue pitado para seguir con las cosas que suelen pasar en el Bernabéu en los últimos tiempos.

Aquello se pareció mucho a lo que sucede tras escuchar el despertador. La grada se encendió para sacar de la modorra al equipo blanco, cuyo arranque fue más racial que futbolístico. Empujó sin demasiado ingenio, pero con tesón, con la UD algo más replegada en torno a Raúl. Benzema, sospechoso habitual, falló otro gol cantado tras un centro con escuadra y cartabón de Asensio y cuando la noche ya era para la ira del Bernabéu, Casemiro cabeceó a la red en un córner. El primer gol a balón parado del Madrid en toda la temporada en la Liga. Toda una explicación para sus apuros en muchos partidos.

Zidane leyó alguna cartilla en el descanso. El Madrid jugó mejor en el segundo tiempo hasta completar un partido decente. Se puso en manos de sus jugadores más inspirados, que tampoco era mala solución. Asensio metió un golazo de los suyos, con un disparo desde 30 metros a la escuadra. Es difícil pegar mejor a la pelota. No por ser una costumbre deja de ser prodigioso. La jugada había llegado después de que la UD reclamara un penalti por agarrón de Casemiro a Vitolo. El mediocentro brasileño jugó con fuego después, en otra entrada que hizo al delantero grancanario. Mereció la amarilla y era la quinta. Quizá era el primer servicio de Vitolo para el Atlético. Pero Sánchez Martínez, pésimo toda la noche, se la tragó. Imaginen a Simeone viendo aquello por televisión, con el aprecio que tiene a Casemiro. El partido ya era más confortable para el Madrid, que pudo alcanzar la goleada. Isco marcó el tercero tras un contragolpe de manual, con Cristiano ejerciendo de asistente y el malagueño de ariete. Todo un apunte de la extraña temporada del Madrid.

 

Fuente: Marca

Linkhttp://www.marca.com/eventos/marcador/futbol/2017_18/la-liga/jornada_11/rma_pal/

Compártelo  

¿Quieres escuchar
tu canción preferida?

Comunícate con Movistar Radio y realiza peticiones, comentarios y también puedes solicitar información de interés