02/11/2017

Debacle en Wembley

El Madrid pierde y prolonga su crisis

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El Real Madrid trasladó su crisis a Europa, donde siempre salía el sol, donde siempre escampaba la tormenta. Pero en Wembley descargaron todos los nubarrones que se asomaron por Girona, incluso en la competición favorita de los blancos, que llevaban 30 partidos sin perder en la fase de grupos de la Champions. El Tottenham, vibrante en su propuesta, destrozó al campeón tras un segundo tiempo fantástico donde impuso su velocidad y pegada para reventar todas las frágiles costuras del equipo que hace nada era la envidia del continente y que ahora se ha vuelto vulgar y accesible, uno más. El precioso intercambio de golpes del primer tiempo dio paso a varios puñetazos sin respuesta de los Spurs, con el Madrid con la guardia baja gracias a Zidane, que le dio por ejercer de entrenador y fijó una defensa de tres para atentar contra su propio equipo, al que desajustó por completo. Sus intenciones eran buenas. El resultado pésimo. La derrota, dolorosa, la peor de la era Zidane (3-1). Prácticamente se despide del liderato del grupo. Aunque la clasificación no peligra, empiezan a sonar las alarmas.

No hubo tregua en un primer tiempo espléndido, jugado de área a área, con el ritmo típico de la Premier, sin concesiones. Wembley había exigido una buena respuesta del Madrid tras el fiasco de Girona y, como siempre, el trago de la Copa de Europa sentaba bien al equipo blanco, dominador en el inicio. Como si se hubiera planteado hacer todo lo que dejó en el tintero en Montilivi, sus jugadores controlaban la situación pase a pase, tomando la iniciativa que le dejaba el Tottenham, un equipo peligroso, puntiagudo y vertical. No necesitaba demasiada elaboración para llegar a la portería de Casilla.

Bien trabajado tácticamente, en el despliegue y en el repliegue, incluso con una versión disminuida de Kane se las apañaba para sacudirse el dominio como el elefante espanta a las moscas, a trompazos. Un intento de vaselina de Harry venía a decir que el delantero estaba más para la sutileza que para la potencia. Después, Kane no llegó a un centro de Trippier, que comenzaba a explotar la tierra fértil que siembra Marcelo cada día con su incompetencia defensiva. Cuando el Madrid había dejado de llevar la iniciativa, enredado en el laberinto de sus pérdidas constantes de balón, Trippier, en fuera de juego como ya es habitual en las últimos partidos a domicilio (Getafe, Girona y ayer), centró otra vez sin más oposición que la estrecha vigilancia de Marcelo a seis o siete metros, que es como defiende el brasileño. Dele Alli atacó bien el balón para superar a Nacho (1-0, min.27).

El gol hizo estallar a Wembley y picó el amor propio del Madrid, que se activó. Es cierto, lo podía haber hecho antes, pero Kroos y Modric no andaban tan lúcidos. Tampoco Isco. De pronto, el equipo de Zidane empezó a explotar la banda de Achraf, demasiado tierno para estas batallas. Fueron 10 minutos intensos y brillantes, sin tregua, con el Madrid arrinconando a su rival. Igual que en el Bernabéu, emergió Lloris para sostener al Tottenham. Cristiano topó con el francés, también Casemiro y Benzema. En el intercambio de golpes, Kane se encontró delante de Casilla. Llegaría Ramos para despejar (el balón le dio la mano tras golpear en el muslo), para librar de la quema a su equipo.

Llegaría después. A Zidane le dio por ser entrenador. Decidió poner una defensa de tres, con Casemiro entre los dos centrales. Dio igual que sus laterales no estuvieran para nada o que el Madrid hubiese acabado de manera estupenda el primer tiempo. Tanto se descubrió, tanto desquició a su propio equipo el entrenador francés, que el Tottenham se frotó las manos. Y reventó al campeón. Un saque de portería de Casilla acabó en las botas de Winks, que se la dio a Dele Alli. Un recorte, un par de zancadas, un golpeo de balón que toca en Ramos y gol porque Casilla se lo tragaba todo. El gol devolvía al Madrid al estado de frustración de Girona, a una situación de apuro desconocida en Europa, donde tantas veces fue feliz. Hizo tanta pupa, que 10 minutos después, una combinación entre Kane y Eriksen, en dos pases, acabó en gol del danés. El Madrid jugó después para intentar evitar las dimensiones del batacazo. Ronaldo le puso algo de maquillaje al marcador, pero la imagen ya era tan fea, que no había gol que curara la herida del triste estreno en Wembley.

 

Fuente: Marca

Link: http://www.marca.com/eventos/marcador/futbol/2017_18/champions/1a_fase/jornada_4/grupo_h/tot_rma/

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