19/10/2017

El Barcelona lanzado a octavos

Messi anima la función

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Messi no defrauda nunca. Se esperaba que firmara su gol 100 en competición europea y cumplió escrupulosamente con las previsiones. En una noche desapacible, con el Barça en inferioridad antes del descanso, Leo animó un partido soso y sin rival. Olympiacos fue una caricatura que jamás tuvo opción de hacer cosquillas siquiera a los azulgranas.

El agua que faltó en el césped del Metropolitano sobró en la noche de Champions, y eso restó color. En la grada y en el verde. Se esperaba una reivindicación masiva que quedó deslucida por la mayoría del cemento en las gradas. Ya saben, más de la mitad. Y en el césped, el Barça lo vio tan fácil que no forzó la máquina hasta el filo del descanso, cuando la expulsión de Piqué cambió el decorado. 

Con Deulofeu sobre la derecha, Messi se liberó para aparecer por donde le viniera en gana. Participó más el catalán, que se hartó de desbordar a Koutris. Quien más se benefició de la movilidad de los puntas azulgranas fue Paulinho, que detecta como nadie los huecos para el remate. Le anularon un gol por fuera de juego previo de Iniesta y estrelló un cabezazo en el larguero. Lo suyo es robar y rematar.

Olympiacos no engañó. Se plantó con diez futbolistas en defensa y abandonó a Oudjidja a su suerte. El belga apenas pisó el área, pero su corpachón le dio para forzar la primera amarilla de Piqué al agarrarle en una contra.

Es cierto que Olympiacos se empleó con firmeza y mereció alguna cartulina más de la que vio Romao, pero la doble amonestación del 3 es indiscutible. Metió la mano para marcar y le cazó el colegiado. En otras circunstancias, con un resultado tan ajustado, el panorama podría parecer preocupante.

Valverde aseguró con la entrada de Mascherano y los griegos arrancaron el segundo tiempo sin dar ni un paso adelante. Tenía su explicación. Porque cuando metió un delantero más, Djurdjevic, el equipo se descosió de forma lastimosa. Pareció que quien jugaba en inferioridad era el equipo griego.

Una entrada destemplada sobre Leo de Nikolau, noche horrorosa la suya, sirvió la pelota perfecta para Messi. Cerca de la frontal, ligeramente ladeada a la derecha... Un caramelo, vamos. Metió la rosquita, suave, no muy angulada, y Proto hizo el resto. 2-0. El 100 del 10 en competición europea. Lo lógico.

Animado por el tanto, el argentino protagonizó lo mejor de la noche. Recibió la pelota sobre el costado derecho del área, esperó a que acudiera el lateral y le sorteó con una croqueta rapidísima. Se fue por línea de fondo y sirvió atrás para Suárez, pero no logró que marcara su socio. Sí que embocó Digne, que apareció en segunda línea y cruzó con eficacia, confirmando una vez más que ataca mejor que defiende. 

La goleada pudo ser más amplia, pero entre que Luis Suárez no remata con comodidad por culpa de la rodilla y que Nikolau se enmendó algo con un buen cabezazo sobre la hora. Lo que cuenta es que el Barça firma el pleno de puntos y tiene pie y medio en la siguiente fase.

 

Fuente: Marca

Linkhttp://www.marca.com/eventos/marcador/futbol/2017_18/champions/1a_fase/jornada_3/grupo_d/bar_oly/

 

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